Una pequeña parte de ella era consciente de su autodestrucción, pero a estas alturas había perdido totalmente el control. Vivía por y para su obsesión, sin importarle lo más mínimo las consecuencias y sabiendo que cuando quisiera parar sería demasiado tarde.

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viernes, 19 de marzo de 2010

Tic-Tac

...y entonces siento que mi vida es como un reloj de pendulo.
Tic, practicamente ni como.
Tac, mi estomago ya no aguanta ni un gramo más de comida.
Siempre Tic-Tac, ya estoy harta de todo.
Harta de descontrolarme dia si día no.
Harta de atracar el frigorifico y no vomitar por pereza.
Harta de la vida.


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