En el fondo sabía que en algun momento se acabaría cansando de fingir y actuar para mantener una imagen. Desearía dejar los tacones en casa y salir a la calle en Converse para saltar en los charcos, o tumbarse en el sofá escuchando rock a todo volumen mientras rompe las entradas VIP para algun concierto de una rubia tonta con implantes de silicona.
En eso consistía todo, en dejar de vivir para los demás y empezar a hacerlo por ella misma. Sin falsas sonrisas, sin hipocresía y sin tener que ser perfecta a cada minuto.





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