Una pequeña parte de ella era consciente de su autodestrucción, pero a estas alturas había perdido totalmente el control. Vivía por y para su obsesión, sin importarle lo más mínimo las consecuencias y sabiendo que cuando quisiera parar sería demasiado tarde.

.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Merendé antes de ir al dentista. Merendé al volver. En ambas ocasiones he recurrido a Mía, pero se que no he logrado expulsar toda esa comida completamente. Para la cena tomaré las malditas croquetas... Imaginad como me siento. Fracasada no, lo siguiente.







1 comentario:

  1. si tienes que cenar las croquetas, tendrás que cenarlas. pero lo que no era obligado era merendar: no meriendes, y así no sentirás la imperiosa necesidad de ir a vomitar.
    ánimo, poquito a poco se llega. pero hazlo por el buen camino.
    un saludo

    ResponderEliminar