Una pequeña parte de ella era consciente de su autodestrucción, pero a estas alturas había perdido totalmente el control. Vivía por y para su obsesión, sin importarle lo más mínimo las consecuencias y sabiendo que cuando quisiera parar sería demasiado tarde.
.
si tienes que cenar las croquetas, tendrás que cenarlas. pero lo que no era obligado era merendar: no meriendes, y así no sentirás la imperiosa necesidad de ir a vomitar.
ResponderEliminaránimo, poquito a poco se llega. pero hazlo por el buen camino.
un saludo