Una pequeña parte de ella era consciente de su autodestrucción, pero a estas alturas había perdido totalmente el control. Vivía por y para su obsesión, sin importarle lo más mínimo las consecuencias y sabiendo que cuando quisiera parar sería demasiado tarde.

.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Otra tarde en casa viendo Pretty Little Liars, vomitando esa merienda que podría haber alimentado a tres personas, sin dar señales de vida (exceptuando tuenti/facebook). ¿Recuerdas esos tiempos en los que quedabas con las amigas para ir a la piscina, tomar algo, reir por tonterías? Sí, a ti gustaban esas cosas, ahora sin embargo solo estás feliz si la bascula marca un peso menor que ayer. En tu rostro se puede ver esa sonrisa irónica tuya tan particular al recordar un breve fragmento de conversacion de la noche anterior:

- Pues yo hoy no he cenado nada...
+ Y no te apetece comer algo?
- No, no tengo hambre
+ Joder chica, pero tu alguna vez tienes hambre? Porque cuando sales con nosotras casi nunca quieres comer .

¿Acaso puedo ser más hipócrita? Pero es que ellas no entienden que no suelo comprarme chuches, bolsas, kebab, etc porque luego no puedo vomitar toda esa comida. En el fondo me muero por esas patatas fritas o ese helado, pero sorprendentemente cuando estoy con mis amigas tengo una increible fuerza de voluntad. Supongo que siempre me gustó aparentar ser algo que no soy.

No hay comentarios:

Publicar un comentario