eso es tener estilo...


Era adicta al lado oscuro, al camino incorrecto, y contemplaba con placer su lenta autodestrucción. Por momentos podía sentir que le mundo se le venía encima y se encontraba cara a cara con la realidad. Ella se había transformado en una persona fría, calculadora, mitómana y prácticamente bipolar. Podía sentir una cosa, pensar otra y decir algo totalmente opuesto, era alguien tan complejo que ni siquiera ella misma lograba comprenderse. Pasaba de la felicidad absoluta a la depresión en sólo unos instantes, pero no dejaba que ninguna persona apreciara ese cambio.
Vivía prisionera de su pensamiento obsesivo y bajo ningún concepto quería ser liberada.

Entonces la princesa cerró los ojos y dejó volar su imaginación.
Un príncipe azul venía montando en su caballo blanco y rompía la puerta de la torre para subir las mil escaleras hasta su habitación. Una vez allí la cogía en brazos y escapaban juntos teniendo la certeza de que siempre serían felices.
En ese momento despertó de su ensoñación. ¿A quién pretendía engañar? Ella no quería que nadie la rescatase, le tenía demasiado miedo al mundo real. No quería que las demás personas al juzgasen por haber estado en cerrada en la torre, que murmurasen a sus espaldas, que pensaran que estaba loca. Su mundo se reducía a esas cuatro paredes y deseaba que nunca cambiase. Suerte que la princesa no tenía claustrofobia, si no todo habría sido diferente.
