Una pequeña parte de ella era consciente de su autodestrucción, pero a estas alturas había perdido totalmente el control. Vivía por y para su obsesión, sin importarle lo más mínimo las consecuencias y sabiendo que cuando quisiera parar sería demasiado tarde.

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domingo, 7 de febrero de 2010

Rutinas

Las mismas metas. Los mismos objetivos. Los mismos sueños. Las mismas ganas de conseguirlo. La misma sensación de que esta vez lo harás bien. Las mismas estúpidas esperanzas sin fundamento, sostenidas solo por una fe irracional en que las cosas será diferentes ahora. Los mismos fracasos. La misma impotencia. El mismo descontrol. La misma ansiedad, el mismo sentimiento de que has vuelto a fallarte a ti misma. La misma culpabilidad. Los mismos miedos. La misma rabia. Las mismas lágrimas. Los mismos blogs. El mismo diario donde desahogarte, las mismas canciones para evitar ser escuchada.
La rutina me esta matando.
Nada cambia, todo es siempre igual, como correr en círculo.
Sin principio. Sin final. Sin salida.


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