Una pequeña parte de ella era consciente de su autodestrucción, pero a estas alturas había perdido totalmente el control. Vivía por y para su obsesión, sin importarle lo más mínimo las consecuencias y sabiendo que cuando quisiera parar sería demasiado tarde.

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miércoles, 10 de febrero de 2010

Princesa Descontrolada

Había una vez una princesa que vivía cerca de una torre, pero nunca se había fijado en ella y era totalmente ajena a su presencia. Un día se dio cuenta de que cada vez iba más a ese lugar: una al día, dos, tres y hasta cuatro. La princesa estaba obsesionada. Se dirigía hacia allí cuando nadie la veía, mentía si alguien le preguntaba donde iba, tomaba toda precaución posible para evitar ser descubierta. Amaba esa torre y a la vez la odiaba. No quería ver en lo que se estaba convirtiendo; esa torre la atrapaba cada vez más.
Ahora vive prisionera de la torre, cada piedra de las paredes es parte de ella, al igual que cada pedazo de su cuerpo, cada pensamiento le pertenece también a la atorre, como una perfecta simbiosis. La princesa se ha dado cuenta de que ella posee la única llave para escapar, y lo intenta. Pero nunca llega al final de la escalera., siente tanto miedo del exterior de que podrá cambiar, que siempre vuelve corriendo a su habitación de la torre. Piensa que fuera dejará de ser perfecta, y ese pensamiento casi obsesivo es como una cadena que la mantiene en la torre, Cuando logre superarlo y se enfrente a sus miedo tendrá la opción de escapar. El problema es que la princesa es una cobarde sin fuerza de voluntad y a estas alturas está totalmente descontrolada.




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